El payaso Alegrín (Para niños)
Esta es un cuento hermoso
De un payaso bailarín;
Que todo el mundo conocía
Como el "Gran Alegrín".
Silbando en la calle paseaba
Haciendo a los niños reír;
El sonido de sus zapatos
Dejaba a la gente feliz.
Más un día todos lo vieron
Muy triste en su jardín;
Con sus instrumentos callados
Y amargado hasta el fin.
"¿Qué te pasa, Alegrín?
¡Tu sonrisa se ha borrado!"
Le pregunto un jovencito
Al verlo solo y sentado.
El payaso entristecido
Dio una respuesta al fin:
"Me he sentido culpable
Cuando la Biblia leí."
"Allí dice que he pecado,
Y es cierto, pues mentí;
Con amigos me he peleado
Y otras veces maldecí."
"A mamá he desobedecido,
Con papá mal me porté;
He tenido algo de envidia
Y de Dios me separé."
Allí se quedó el payaso,
Alegrín casi lloraba;
Hasta que leyendo la Biblia
¡Halló una sorpresa inesperada!
Esa misma tarde
En la plaza la gente lo vio;
Y todos le preguntaban:
"¡¿Qué fue lo que te paso?!"
Más que antes sonreía,
Más que antes aun bailó;
Y a la sombra de un manzano
Feliz a todos contó:
"Yo era pecador,
Más Jesús me perdonó;
Tomó en sus manos mi culpa
Y en la cruz por mí murió."
"Ahora sé que Dios me ama
A su Hijo Jesús entregó;
Antes no lo conocía,
Ahora es mi Salvador."
"Recíbanlo ahora en sus vidas,
Hagan así como yo;
Si se sienten entristecidos
¡Crean en Cristo el Señor!"
"Pues Dios amó tanto al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en el Hijo de Dios, no está condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado por no creer en el Hijo único de Dios."(Juan 3:16-18)
¿Sabias que somos pecadores? Ninguno merece entrar al cielo pero, Dios nos ama de tal manera, que dejó morir a su Hijo Jesucristo en una cruz por todos nosotros. Después, Jesús resucitó, y ofrece perdón a todo aquel que se arrepiente y está dispuesto a seguirle. Todo lo que hizo fue por pagar nuestras culpas delante de Dios.
Todos nosotros alguna vez dijimos mentiras, malas palabras, nos enojamos con alguien, desobedecimos a nuestros padres, nos olvidamos de Dios, etc. Merecemos ser castigados. Pero si confiamos en Jesús, si lo recibimos en el corazón como nuestro Salvador, todas esas cosas malas quedan borradas, y podemos entrar al cielo. ¿Confías en Jesús? Dios te ama, recíbelo en tu vida hoy, y obedécele.
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